29 junio 2010

BPGlobalPR


Para variar en esta época de plagios y demás les voy a copiar un artículo de ALT1040 que habla sobre BP y su parodia de Twitter.

Acá lo pueden ver en su contexto original

@BPGlobalPR es una cuenta de Twitter de parodia de la BP, empresa responsable del derrame de petróleo en el Golfo de México. Mientras que la cuenta oficial (@BP_America) apenas cuenta con 15,000 seguidores, esta oficina de relaciones públicas ficticia supera los 175,000. Ante la ineficacia y hermetismo de BP para resolver el problema del derrame, el humor y la sátira han sido dos herramientas poderosas que la gente ha usado para expresar su descontento.

A través de mensajes provocadores, @BPGlobalPR ha dejado en evidencia los pocos (y pésimos) esfuerzos de la compañía petrolera para revertir la catástrofe que han provocado. Con una credibilidad nula, BP le ha pedido a Twitter que retire la cuenta, pero ya que las políticas de uso aceptan las parodias, poco se pudo hacer. Lo más que logró BP fue obligar al autor a reescribir la biografía. Un tiro por la culata, ya que el texto final es: “No estamos asociados con Beyond Petroleum, la compañía que ha estado destruyendo el Golgo de México por 52 días”. Épico.


La compañía ha tratado de revertir esta crisis de relaciones públicas de la manera tradicional: derrochando dinero para comprar espacios en TV. Son casi $50 millones de dólares los que BP ha despilfarrado para lavar su imagen. Incluso han intentado (sin éxito) dar batalla dentro de las redes sociales, pero su mensaje carece de apoyo y credibilidad. Por el contrario, gente como el autor de @BPGlobalPR tiene mayor influencia dentro de la opinión pública, sin necesidad de vaciarse los bolsillos.

Esta cuenta de parodia es un ejemplo de cómo la imagen de una empresa deja de depender de la compañía. Incluso las organizaciones noticiosas que no están vinculadas con Twitter han notado el impacto de la sátira. La opinión pública ya no tiene que comprar el mensaje que una transnacional le venda, sino que puede formar pequeños organismos de resistencia, que van desde el activismo serio hasta el humor y la ridiculización. Las marcas ya no están en las manos de las empresas, sino de los consumidores. Y a veces — muchas de las veces — una parodia inteligente puede hacer más que un millón de comunicados de prensa.

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