09 junio 2010

El tremendismo...


Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquéllos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya.

4 comentarios:

Fd dijo...

tremendo. je

no lo pude evitar

El Gaucho Santillán dijo...

Yo dirìa: impactante.

GABU dijo...

Mas contundente,imposible!!!

La sutil diferencia entre SER y parecer...

BESOPS

Jimpa dijo...

genial diría yo