25 julio 2010

Naturaleza Humana


Digo que somos malvados y no podemos evitarlo. Que son las reglas de este juego. Que nuestra inteligencia superior hace más excelente y tentadora nuestra maldad… El hombre nació predador, como la mayor parte de los animales. Es su impulso irresistible. Volviendo a la ciencia, su propiedad estable. Pero a diferencia del resto de los animales, nuestra inteligencia compleja nos empuja a depredar bienes, lujos, mujeres, hombres, placeres, honores… Ese impulso nos llena de envidia, de frustración y de rencor. Nos hace ser, todavía más, lo que somos.


"El pintor de batallas", de Arturo Pérez Reverte

3 comentarios:

Mariela Torres dijo...

Ah, Pérez Reverte, yo creí que era tuya, ¡menos mal!

El Gaucho Santillán dijo...

No conozco a Pèrez Reverte, y es seguro que èl, no me conoce a mì.

De otra forma, no hubiese escrito eso.

Yo soy bueno, considerado, bondadoso, inteligente, solidario, honesto, y, por sobre todo, humilde.

Un abrazo.

GABU dijo...

Creo que èste señor tiene por demàs la suficiente autocrìtica...

BESOS AL NATURAL :)