13 julio 2010

Podemos imaginar tantas cosas...


Podemos imaginar, si así nos place, que el ser humano es un proyecto divino hecho ex profeso para cumplir algún propósito que sólo ese creador debe conocer. Pero, con alma o sin ella, ese buen dios hipotético nos dejó un mensaje bien claro en nuestros genes: los humanos, como todos y cada uno de los seres vivos actuales o del pasado, somos una colonia de muchos billones de células con tareas muy específicas y coordinadas hacia un mismo fin, somos un sistema biológico muy complejo y nos debemos sólo a él -al propio sistema biológico, claro, no a ninguna divinidad-, a sus reglas y a sus intereses, que, en síntesis, se reducen a perpetuar la especie de la manera más eficaz posible, eso es replicar el sistema biológico humano una y otra vez con absoluta independencia de los sentimientos, esperanzas u objeciones que pueda tener o plantear esa entidad, de base biológica, que denominamos "conciencia".


© Rodríguez, P. (2002). Morir es nada. Barcelona: Ediciones B.

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