28 agosto 2010

Los limites

Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión. Poca es la vida si no piafa en ella un afán formidable de ampliar sus fronteras. Se vive en la proporción en la que se ansía vivir más. Toda obstinación en mantenernos dentro de nuestro horizonte habitual significa debilidad, decadencia de las energías vitales.

La deshumanización del arte y otros ensayos estéticos,
José Ortega y Gasset

2 comentarios:

M@bel_es_ Azul dijo...

ah?

¡como sea, que pases un buen finde!

Mariela Torres dijo...

¿Entonces no hay que tener convicciones arraigadas?