27 agosto 2010

Mimos.

Estoy con un aburrimiento sideral, de esos que se comparan solo con eventos fortuitos e imaginativos. Si hubiese quedado encerrado en la mina me estaría cortando las bolas con un pedazo de piedra, o cascandome la cabeza contra las paredes, en un vano intento por divertir la situación.

Es cierto, no tengo alma de Clown, me caen mal, los payasos no me gustan, sacan lo peor de mí. Aunque no tanto como los mimos, esos tipos me dan ganas de atarlos a una vara y torturarlos con aceite caliente hasta que reciten el Quijote de memoria.

Si quedara encerrado en una mina de esas no sé si preferiría estar solo para aburrime, o tener un mimo para cagarlo a patadas cuando me aburra mucho.

Ojo, no soy violento, simplemente los mimos me pueden. A quien se le ocurre salir a hacer ese tipo de guarangadas, hable mijo, que para algo la evolución le dio la capacidad del habla, o en su defecto si es mudito escriba algo, pero hágase entender de una manera menos física, o hay que cagarlo a trompadas para que aprenda???.

2 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Los mimos son un lance menor.

yo quiero hacer punterìa con una "empanada bailarina".

No sè porquè.

Pero las odio.

Casi tanto como al payaso Ronald Mc Donald. Ese es otro.

Le bajo un cargador, en serio.

Y no sigo, porque van a pensar que soy violento.

Mariela Torres dijo...

Yo conozco un mimo, jamás le entendí nada. Y en su vida personal también es callado y aburrido.