07 octubre 2010

El Ceibal de los trapos de piso - G. Frasca



Y hoy en nuestra nueva sección: "Como no tengo ganas de dedicarme a escribir algo para este blog del orto, pero sin embargo la necesidad de actualizarlo es mas fuerte así que recurro a los mails que me llegan a la casilla para darle contenido" les dejamos un mail de Gonzalo Frasca que anda recorriendo el cyberespacio y que tiene como tema central las Ceibalitas y los trapos de piso... (y obviamente los asiáticos, el tipo se ve que tiene como un fetiche con la cultura oriental, y no esta oriental, sino aquella oriental, la de los amarillos con los ojos rasgados).






El Ceibal de los trapos de piso

El Plan Ceibal es el puntapié inicial de los cambios que nuestra
educación necesita. Ahora es el momento de ir más allá. Debemos
complementar las computadoras XO con otro accesorio de alta
tecnología: el trapo de piso.

autor: Gonzalo Frasca, Ph.D.

Cuando empiezan las clases, al igual que en todas partes del mundo,
los escolares japoneses reciben una lista de útiles. Además de
cuadernos, cartuchera y lápices, los maestros les piden que compren un
zokin. Esta palabra japonesa no es el nombre de un netbook ni de un
celular último modelo. El zokin, en japonés, es el viejo y querido
trapo de piso.

Un par de veces por semana, los niños y niñas de todas las escuelas
niponas se dedican al o-soji (limpieza). Toman sus útiles escolares
(trapo, detergente, guantes de goma) y, en equipo, limpian el salón de
clase, los corredores e incluso los baños.

No es sorprendente que casi no existan casos de vandalismo en los
centros educativos japoneses. ¿Quién va a ensuciar adrede algo que
luego tendrá que limpiar? Al limpiar su escuela, los niños japoneses
se apropian de ella. Es decir, la sienten propia, la hacen suya. Deja
de ser un lugar impuesto, deja de ser un lugar de nadie porque es de
todos.

Lo genial del o-soji es que funciona colectivamente. Si un niño pasado
de listo ensucia una pared, no está jodiendo al sistema sino que se
expone a las represalias de sus propios compañeros, que son los que
van a tener que limpiar.

Hace unos días vi en el informativo una escuela uruguaya que había
sido vandalizada por adolescentes, quienes destrozaron pizarrones y
bancos. Me pregunto si no se podría haber prevenido con unos años de
o-soji.

Anteriormente escribí sobre lo bueno que era el plan Ceibal para las
niñas (ver el link en Contenidos Relacionados), porque les daba
independencia y autoestima con la tecnología. No se imaginan lo bueno
que sería el Plan Trapo de Piso para los varones. Porque si
acostumbramos a niños y niñas a limpiar juntos, ambos aprenderían que
la limpieza no es cosa exclusiva de mujeres.

Aclaro que soy un viejo cascarrabias. Por eso, cuando pienso cómo se
podría implementar algo parecido en Uruguay, mi primera reacción es
cínica. Me imagino que el gremio de funcionarios defendería con uñas y
dientes sus puestos amenazados con pancartas que dirían “¡No al
trabajo infantil!”. Los docentes, suficientes, dirían: “¡Yo no me pasé
tantos años estudiando la Pedagogía del Oprimido para venir a fregar
pisos con estos mocosos!”. Y los padres y madres: “¿Fernandito?
¿Limpiando guáteres? ¡Voy a hacerle un juicio al Estado por exponer a
mi nene a riesgo biológico!”

Lo bueno es que me equivoco muy a menudo. Como vimos recientemente con
la selección, los equipos humanos pueden sorprendernos y, cuando están
motivados, pueden hacer en poco tiempo lo que antes parecía imposible.

Los funcionarios deberían entender que nadie les va a quitar su
trabajo. Los maestros deberían entender que su misión no es machacar
con diptongos y blandengues, sino educar gente. Y los padres, que la
mejor manera de evitar que el nene se enferme es, justamente,
enseñarle a ser limpio.

Más allá de los palos en la rueda que puedan aparecer, el Plan Trapo
de Piso es infinitamente más barato e infinitamente más simple de
implementar que el Plan Ceibal. Y su impacto en nuestra sociedad puede
ser igual de grande.

No hace falta esperar a un verticalazo de un Ministerio para
implementarlo. Se puede hacer hoy mismo. Puede empezar usted, maestro,
maestra, padre, madre, director, directora, alumno o alumna.
Simplemente hay que arremangarse y empezar a fregar para limpiarle la
cara a nuestro mugriento sistema educativo. Sólo hace falta un simple
trapo de piso.

Gonzalo Frasca, Ph.D.
Diseñador, Empresario e Investigador
Powerful Robot Games

3 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Nos llevan centurias de adelanto.

O quedaron asì despuès de la bomba de Hiroshima, no sè.

Si en una escuela del conurbano bonaerense, los querès hacer limpiar algo, te hacen un paro por "tiranìa pedagògica".

Saludos

Jimpa dijo...

es cierto jaja, sería muy útil, pero acá te harían huelgas,paros, protestas, porque acá son tan atorrantes que protestan hasta por el sacrificio de otros...

M@bel_es_ Azul dijo...

Qué buena nota que acabo de leer!! Te cuento yo estudie en un secundario industrial y en varias oportunidades baldeamos el aula y limpiamos nuestro pupitres con lana de acero y detergente para quitar la mugre que nosotros mismos hacíamos, y ¡OJO con el que se atreviera a tirar un papel!!!!

eso si... jaja, lo hacíamos en la hora de algun profesor insoportable... pero era una experiencia myt fuierte de compañerismo y cooperativismo.