18 julio 2011

Recomendaciones: Imperial y Bizcochos

Imperial y Bizcochos es un blog que descubrí hace poco, y ya lo tengo en la vuelta para leer cada vez que se actualice, que si bien no es muy seguido, cada vez que lo hace, regala una joyita. Por eso lo compartimos hoy en esta sección, esperando que el señor de los bizcochos no nos demande por plagio, y esperando que ustedes pasen inadvertido el hecho de que esta sección me viene al pelo para actualizar el blog con post buenos de otros blogs, sin tener que escribir nada.

Es así que les comparto el siguiente post de este buen hombre que trata sobre una de mis temáticas favoritas.

LA MORDIDA


La vi por primera vez el día que el avión se estrelló contra el edificio de la Intendencia. Ella escapaba del caos a gran velocidad, pero a pesar del desastre y la confusión, pude seguirla.

Era hermosa. Como si la naturaleza hubiera puesto todo su énfasis en crear tal belleza. Realmente me tocó en lo más íntimo. Me recorría el temor de que todo fuera un sueño, y que al despertar, no pudiera volverla a ver. El solo hecho de su existencia, me llenaba con esperanzas de que aun hubiera una oportunidad de felicidad en este mundo perdido.

Lo malo de la primera impresión, es que solo hay una. Y esa, puede arruinarlo todo (como en tantas otras ocasiones que mejor no recordar) ¿Pero que hacer? ¿Cómo acercarme con la dosis justa de “mi”, para que esto pueda prosperar? Entonces hice lo que un buen loquito como yo haría: ¡espiarla!
Dos días después ya conocía su rutina y donde vivía. Pero aun así, no sabia como proceder, por lo tanto me decidí a enfrentarla y “que sea lo que sea”.

Ahí estaba yo, esperando escondido frente a su casa. El Sol estaba alto, pero mis nervios parecían hacerme sombra. A lo lejos se veía un incendio, se escuchaban disparos y gritos, pero no debía distraerme con eso. En cualquier momento aparecería.

Finalmente salió. Tan deslumbrante como siempre, y cargando un bolso. ¿Se estaba yendo? No podía perder esta oportunidad… que tal vez era la última. Tenía que hablarle. Así que me acerqué sigiloso por detrás, y le dije lo primero que me vino a la mente: ¡Aaaarrrghh!

Nunca había sido muy elocuente… ¡¿pero “Aaaarrrghh”?!... Aunque pensándolo bien… es probable que antes de ser zombie le hubiera dicho lo mismo…

¡Ah!... Por cierto, soy un zombie… ¿no les había dicho? Uno más de los millones en este apocalíptico planeta Tierra.

Ella gritó aterrada y comenzó a correr. Era de esperarse su temor, considerando el desprestigio que tenemos los zombies. Busquen en Facebook “yo quiero ser zombie” y vean la cantidad de gente a la que le gusta: ¡no hay nadie! Pero si buscan a los vampiros metrosexuales de Crepúsculo, van a encontrar millones. Y con los hombre lobo lo mismo. La culpa es del cine, que les mete toda la onda, con galanes seductores y “Salma Hayekes”, y a los zombies nos muestran como carnívoros poco higiénicos… ¡No es justo!

–¡A que si soy un hombre lobo no salís corriendo! –le grité mientras la perseguía –. ¡Mirá que tener sexo con un licántropo es zoofilia!

Ella pareció no entenderme. Es que está difícil hilvanar palabras con esta cabecita de zombie: Todo el tiempo tenemos el tema “Loca” de Shakira sonando dentro. No nos deja tranquilos. Es un constante martirio. Por eso estamos tan trastornados, enfermos de ira, rabiosos queriendo comer carne humana, y todo lo que decimos suena a “Aaaarrrghh”.

–Tal vez si la mordiera tan solo un poquito –pensé–, sin pasarme de la raya… solo un par de bocados… se volvería zombie, conservando su belleza, y así podría entenderme…

Ella avanzaba ágilmente, esquivando escombros, vidrios rotos, y otros pedazos de lo que fue una vez el mundo, hasta que llegó a su auto. Yo venia detrás. Intentó abrir la puerta, pero con los nervios rompió la llave. Temerosa volteó la mirada y ahí estaba yo, junto a ella, con mi tez pálida, los ojos desorbitados, y las ropas manchadas de sangre. Estaba inmóvil, paralizada por el miedo, y yo la abracé. Entonces pareció calmarse, tal vez por resignación, o tal vez porque finalmente entendió lo que sucedía. Su cuerpo se aflojó, levantó la mirada, sus ojos se encontraron con los míos, y pude ver paz en su rostro.

Hoy me llamaron de la escuela. Parece que uno de los mellizos mordió a una compañerita en la escuela… ¡Hijo e’ tigre!


El_Hincha



El post venía acompañado del videoclip que aquí también le plagiamos, lo compartimos

3 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Bueno. Realmente bueno.

Yo te recomiendo otro blog.

Se llama "Sangre y plomo", y pone videos de gente que se muere todo el tiempo.

Un abrazo.

Facundo Barboza dijo...

Muy bueno, la verdad.
Buena recomendacion!!
Abrazo grande

Oscar Wild dijo...

El blog es buenísimo, el pibe tiene talento. Lo dije allá, lo digo acá (señalando el lugar.. jeje)
Saludos