20 agosto 2013

Tiempo de Rupturas

Eric Hobsbawm


Esta era de los intelectuales como principal rostro público de la oposición política ha quedado en el pasado. ¿Dónde están los grandes defensores y signatarios de manifiestos? Salvo raras excepciones - la más famosa, la del estadounidense Noam Chomsky -, o permanecen en silencio o han muerto. ¿Dónde están los famosos maîtres à penser de Francia, los sucesores de Sartre, Merleau-Ponty, Camus y Raymond Aron, de Foucault, Althusser, Derrida y Bordieu? Los ideólogos de finales del siglo XX han preferido abandonar la tarea de buscar la razón y el cambio social, y dejar estos en manos de las operaciones automáticas de un mundo de individuos puramente racionales que, supuestamente, potencian al máximo sus beneficios mediante un mercado que actúa racionalmente y tiende, cuando se ve libre de influencias externas, a un equilibrio duradero. En una sociedad que dispone a todas horas del entretenimiento de masas los activistas han pasado a considerar que los intelectuales resultan menos útiles, a la hora de inspirar buenas causas, que los músicos de rock o las estrellas de cine de fama mundial. Los filósofos ya no podían competir con Bono o Eno, a menos que se calificaran de nuevo a sí mismos como una de esas nuevas figuras del nuevo mundo del espectáculo comunicativo universal: las "celebridades". Vivimos en una era nueva, al menos hasta que el ruido universal de la expresión personal en Facebook y los ideales igualitarios de internet hayan desarrollado por completo su efecto público.


Eric Hobsbawm
Un tiempo de rupturas

Via:La Maquina de Von Neumann

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