16 octubre 2013

El verdadero socialismo.

"Se quería la destrucción de la burguesía (...) Según el socialismo del siglo XIX, burgués era aquel que tiene todo lo que yo no tengo, lo que yo desearía tener. Y con semejantes ideas se pretendía reformar la humanidad, el mundo? (...) El socialismo fue casi unánimemente mal concebido, peor puesto en práctica y mucho más mal y peor juzgada la idea de quienes no comprendieron (...) En la escala de los propietarios, desde el más ínfimo hasta el más encumbrado, todos eran burgueses, todos debían sucumbir en holocausto de las ideas de los que no tenían nada, de los que nunca habían hecho mérito para tener algo (...) El socialismo pretendía una sociedad en la que todos los hombres fueran iguales. Error funesto y contrario a las leyes de la naturaleza (...) Cómo podía ser duradero un estado de cosas que igualaba a todos los individuos: el ignorante al instruido, el instruido al sabio, el sabio al idiota, el idiota al trabajador inteligente, el trabajador al holgazán, el inteligente al bruto, el virtuoso al crápula y el honrado al pillo? (...) El verdadero socialismo no podía pretender la igualdad absoluta del trabajo, pero sí que fuera extirpada la absurdidad de los hombres que trabajaban excesivamente arruinando su salud, sacrificando su existencia, mientras otros no hacían nada absolutamente, entregados al más relajado sibaritismo. El verdadero socialismo debía exigir que fueran aseguradas a todos condiciones de la existencia, para que cada cual pudiera desenvolver su personalidad, su inteligencia".

Francisco Piria;
El Socialismo Triunfante.-

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