26 octubre 2013

Timing


No era mucho lo que se le podía decir a un hombre que ya estaba prácticamente muerto. Y no obstante, aunque sabía que nada podía alterar su trayectoria, le parecía increíble que fuera a caer dentro de unas horas, y que sus restos iban a esparcirse por casi toda la Cara Oculta. Todavía se estaba elevando de la Luna, confortablemente acomodado en su pequeña cabina. La idea de la muerte era completamente absurda... como lo es para todos los hombres, hasta que les llega el instante final.

Maelstrom 2 
Arthur C. Clarke

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