25 octubre 2015

La casita de Peppa.

Hace poco fue el cumpleaños de la hija de un amigo. Para variar en mis actitudes habituales, unas semanas antes tuve la fabulosa idea de preguntar que era lo que quería. La respuesta fue la casita de Peppa.

Era claro que no iba a ser un regalo de lo más económico, aunque en realidad tampoco fue un golpe a las finanzas, pero claro está que si a uno le tocaba decidir, por ese dinero se hubiese adquirido algo de mejor calidad, ya que sobre la misma no cabe duda al momento de ver "la casita". Pero claro, es lo que quiere el niño y lo que uno compraría. Y la niña pidió eso, así que ta, no habría tampoco demsiada discusión al respecto. Así que conociendo de antemano lo pésimo del regalo, igualmente lo compré y luego de envuelto se llevé hasta su hogar en la fecha de su cumpleaños.


En el momento de dar el regalo tuvimos la alegría de presenciar rápidamente la felicidad en el estado más puro durante unos 5 o 6 minutos desde el momento en que se dió cuenta de lo que contenía el paquete de su regalo. Un hecho similar a darle merca y verla metersela por la ñata. Un punto muy muy alto que representaba el tener lo tanto deseado.

Después que lo abrió rápidamente confirmé mis sospechas, ese pedazo de plástico que venden como si fuese titanio con incrustaciones de oro se abre y se forma una "casita" con una vista interior, donde claramente no tiene punto de apoyo, por lo que casa una vez abierta, se cae hacia atrás. Una berretada increible.


De todos modos la niña gustosa con su regalo vivió la transición de la felicidad a la frustración en cada uno de los momentos donde la casa se caía, que básicamente era cada vez que la abría y la apoyaba en el piso para poder jugar con ella. Luego la pudo apoyar contra algo y prosiguió su juego.

Es interesante ver como el sistema nos va chupando de a poquito, como el acceder a un símbolo es mucho más que acceder a algo de calidad, lo que obviamente dispara la pregunta de que consideramos como calidad? Claro que hay quienes lo ven como tener un smartphone que dura 1 año, o unos championes que salen 10 veces más por tener un determinada grifa.

Y bueno, en realidad así funciona el sistema, y así metemos a nuestros niños en el. Y al fin y al cabo es mejor así, porque todo sería mucho peor si eso no existiese. Al menos durante los primeros tiempos de quiebre.

Nadie quiere que sus hijos atraviesen ese momento de caos, hambre y destrucción. Indefectiblementemente llegará.

Para el próximo cumple le voy a comprar una katana.



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